aldo novelli, argentina
Ciudad de ángeles
plagada de gente que cree
en la luz de la salvación en la luz de la televisión
en la angelical protección de eléctricos objetos.
Viajo por la ciudad donde
ángeles laburantes se cuelgan del bondi
por asistir sin faltas a la libre esclavitud del sistema,
por ser ángeles sarmientinos sin ninguna regla de tres simple que los ampare
o caminan entre las sombras de la madrugada
para limpiar baños y escritorios de los pequeños funcionarios del infierno.
Estúpidos ángeles blancos y torpes demonios
corren a los bancos, cajeros automáticos, bancas virtuales
a pagar los tributos del dios, a depositar ahorros verdes
para sostener a flote el gran arca de la perdición.
Viajo por esta ciudad avasallada de ángeles y demonios
cuando las sombras la protegen y ella abre sus piernas,
y las chicas de la calle inician el rito de enamorarse a primera vista,
y los trabas de la ruta muestran sus ahorros de años
en un par de tetas perfectas a mis ansias ancestrales.
Escudriño sus bares, los más oscuros
y hablo con sus parroquianos, sus ángeles borrachos
y bebemos vino barato y puteamos a los gobernantes
Casi todos los ángeles de la noche
tienen un hijo que juega al fútbol como el Diego a los 12 años,
y lo van a llevar a la gran ciudad
y entrará a jugar en Boquita y va a ser famoso
y cada uno de ellos será rico como el gran conductor de tv
y se comprará un traje blanco y una Ferrari roja,
y cuando vengan los de la televisión
los vecinos del barrio se morderán de envidia
y todos vendrán a beber con él y a brindar por su hijo
el famoso numero 10 del club más grande del mundo.
me decía un ángel changarín
y me convidaba un trago de tinto
Y yo, que sonrío compasivamente
me pregunto en ese instante:
miro a mí alrededor buscándola y empiezo a desesperar
dominado por una religiosidad instantánea, levanto los ojos al cielo
y un angelito de yeso está meando justo arriba de mi cabeza,
entonces le doy otro trago a la cajita feliz
-tenés razón, ¡eso es la felicidad!-.
ni la banca Morgan, ni el FMI
ni la CIA ni sus infames dictadores, ni los títeres disfrazados de presidentes
ni el genocidio en Irak, ni el petróleo de destrucción masiva...
Y alegres de vino y química, brindamos por boquita y por su hijo famoso
por el culo de Pampita y las tetas de Luciana
y el pringoso bar, es una lujosa confitería en la cabeza de la estatua de la libertad,
y yo miro a mí alrededor y río
porque finalmente encontré
|
Por lobitogabriel - 23 de Enero, 2006, 8:46, Categoría: poesia
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|